Domingo , 22 octubre 2017
Noticias Destacadas

Manuel Viola, en recuerdo del porvenir

A fin de conmemorar el centenario del nacimiento del gran pintor zaragozano José Viola Gamón, más conocido artísticamente como Manuel Viola, uno de los artífices de la renovación de la pintura española de posguerra, la Diputación Provincial de Zaragoza ha organizado la exposición Manuel Viola, en recuerdo del porvenir que puede visitarse en el Palacio de Sástago.

Manuel Viola comenzó a escribir y dibujar desde muy joven. Junto a Enric Crous y otros amigos participó en la fundación de la revista Art, una de las más avanzadas del momento, ya que por entonces, José Viola no quería ser pintor, sino poeta. Sus primeros poemas y dibujos eran de filiación surrealista e inspiración lorquiana. Tras la guerra civil huyó a París y se integró en el grupo surrealista La Main à Plume, participando muy activamente en la edición de la revista y publicando poemas y textos poéticos. También frecuentó la nuit de Montparnasse, donde conoció al periodista y escritor César González-Ruano y confraternizó con poetas, escritores y pintores. Su gran amigo de entonces, Francis Picabia, dijo de él: «Si un día Viola tiene a la vez una cita con la vida y con un cuadro, se irá siempre con la vida». En 1945, tras la liberación de París, Manuel participó en el mural colectivo del psiquiátrico de Sainte-Anne de París, donde pintó La femme bandée, una suerte de Marianne de la locura. Desgraciadamente, el mural fue destruido.

La saeta, 1958

La saeta, 1958

Después de diez años en el exilio, sometido en parte a una vida clandestina y en parte a una vida bohemia, Viola decidió volver a España dando un giro trascendental a su pintura. Lo primero que hizo fue acudir con asiduidad al Museo del Prado a estudiar e inspirarse en los grandes maestros del pasado –Velázquez, Zurbarán, el Greco, Caravaggio y otros–, pero sobre todo fijó su mirada en la obra de su paisano Francisco de Goya y Lucientes. En concreto, en la sala negra del Prado. Viola dejo atrás la influencia francesa y cruzó la paleta de los pintores españoles, es entonces cuando surge su gran pintura La saeta (1958), que produjo un cambio radical en su pintura y a la que siguieron otras que definieron y asentaron su lenguaje. Antonio Saura y Manuel Millares le invitaron a entrar en el madrileño grupo El Paso, donde encontró el esplendor y reconocimiento de su pintura. El negro y el blanco eran los colores de El Paso, su seña de identidad, y también los de Viola. Y con esta reducida paleta, dentro de la pintura de acción, aunó la tradición de la pintura española con la más radical de las vanguardias del momento, con el expresionismo abstracto norteamericano.

Expuso en Alemania junto con Lucio Fontana, uno de los grandes artistas de este siglo, circunstancia que ayudó a consolidar la trayectoria internacional de la pintura de Viola. La exposición Fontana-Viola se celebró en el Museo de Arte Moderno de Colonia.  A ésta le siguieron otras importantes exposiciones, como la de Art Contemporain en el Gran Palais de París, la sala de exposiciones del aeropuerto internacional de Nueva York –a instancias de la TWA–, o la del Museo del Parque de Bilbao, su primera exposición individual en un centro oficial en España.

ventana a la muerte, 1967

Ventana a la muerte, 1967

En 1964 Viola expuso junto con otros pintores en la sala principal del pabellón español en la Bienal de Venecia, donde presentó cuatro pinturas de gran formato. En noviembre de 1965 Manuel Viola realizó en la sala de exposiciones de la Dirección General de Bellas Artes, situada en los bajos de la Biblioteca Nacional de Madrid, una importante exposición institucional, tal vez la más importante de su carrera artística.

Finalmente, Viola expuso su obra en la sala Libros de Zaragoza, en marzo de 1966. Fue su primera exposición individual en su ciudad natal, a los cincuenta años. En 1967 Viola pintó Ventana a la muerte, uno de sus cuadros más enigmáticos, tanto por su carga de misterio como por su disidencia de estilo. Viola precisaba nuevas experiencias vitales y consideraba que debía incidir otra luz en su pintura. Durante unos tres años visitó el continente sudamericano: en 1967-1968, durante quince meses, viajó a Perú y Ecuador, y realizó algunas escapadas a Bolivia; y en 1969 estuvo unos siete meses en Chile y Argentina. En estos cuatro países Viola residió y expuso en sus cuatro capitales: Lima, Quito, Santiago de Chile y Buenos Aires.

En 1971 se celebró la exposición antológica de su obra en la gran sala central de la Dirección General de Bellas Artes, dependiente del Museo Español de Arte Contemporáneo, situado en la Ciudad Universitaria de Madrid. La muestra se llevó a Zaragoza y a otras capitales españolas, mostrando una amplia representación de su pintura. A mediados de la década de los setenta Viola abordó el trabajo cerámico como actividad principal de su proceso creativo, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria artística. Su primera intervención (junto a Andrés Galdeano) fue un gran mural cerámico para la fachada del edificio de la sede central de CAMPSA, a la que siguieron cinco murales cerámicos para la sede central del Banco de España y dos para la sede del Banco Zaragozano, todos ellos en Madrid. La exposición colectiva Seis Maestros Aragoneses de Arte Actual, presentada en la sala Luzán (CAI) de Zaragoza en 1977, fue todo un acontecimiento en la ciudad al reunir en esta muestra a Aguayo, Orús, Saura, Serrano, Victoria y Viola con buena parte de sus mejores obras.

Durante los primeros años de 1980 realizó un total de nueve exposiciones individuales, entre ellas dos en Miami, tras una estancia de más de un año en Estados Unidos. De esta época datan sus pinturas negras, realizadas con distintos tipos de negro (negro humo, negro de carbón, etc.), sometidas a diversas texturas y al relieve de la pasta como agentes catalizadores de los juegos cromáticos planteados sobre la tela. En 1984 Viola realizó el telón de boca para la compañía de Teatro Vocacional del Real Coliseo de Carlos III de El Escorial, con motivo de la representación de la obra La Regenta de Clarín. En 1987 la muerte de Manuel Viola supuso una conmoción en toda España y fue acogida con un gran despliegue informativo en la prensa nacional. Después de su muerte se sucedieron varias exposiciones que recordaron su vida y su pintura. 

La muestra estará abierta al público en el Palacio de Sástago hasta el próximo 29 de mayo en horario de martes a sábado de 11 a 14 y de 18 a 21h. Domingos y festivos de 11 a 14h.

Acerca de Gemma Colás Blasco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll To Top