Domingo , 25 junio 2017
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De ruta vegana por la Madalena

Es un hecho. Cada vez más personas, sobre todo por razones éticas, están acercándose al veganismo como forma de vida. En Zaragoza este fenómeno ha tenido reflejo en la proliferación de bares y restaurantes de este tipo, sobre todo en una de las zonas más de moda de la ciudad, el Barrio de la Madalena.

Tal vez sea necesario primero aclarar algunos conceptos. El veganismo es un estilo de vida que rechaza todo producto derivado de animales; el vegetarianismo no permite comer carne ni pescado, pero sí huevos, leche o miel. Y por ahí va la primera pregunta que les planteamos a Pepe y Raquel, dos de los cuatro socios cooperativos de El Plato Reberde (Calle San Lorenzo, número 5): ¿el restaurante es vegano o vegetariano? “Es vegano; es una ideología que apoyamos algunos de nosotros”. “Por otro lado, queríamos apostar por la comida biológica y la responsabilidad de lo que compras. Y vimos que había un hueco para la gente vegana: pensamos que la gente vegetariana en un sitio vegano puede comer, pero una persona vegana en un sitio vegetariano tiene que preguntar si algo lleva lácteos, huevos… Es más pesado”. Además, no era ésta su única apuesta cuando abrieron el local, en junio del año pasado. Querían que la gente no sólo comiera aquí, sino que El Plato Reberde se convirtiera en una especie de charcutería donde la gente pudiese adquirir filetes de seitán, hamburguesas vegetales, salsas y sofritos… Hacen hincapié en el uso de productos biológicos “queremos que sea para todo el mundo, no solo para quien se lo pueda permitir” y en la proximidad: toda la verdura empleada es de la huerta zaragozana. Ven además esta oferta de restaurantes veganos como “una alternativa de salud para todo aquel que tenga intolerancias alimenticias”. Para probarlo, qué plato mejor que el que consideran su estrella: las barricadas, una especie de brazo de gitano vegano.

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Adentrándonos un poco más en el barrio llegamos a Barrio Sur (Calle San Jorge, número 29). Este es un bar que no es ni vegetariano ni vegano, ya que en su carta hay dos platos con carne. Rosa, que regenta el negocio desde hace 15 años, nos explica el porqué: “este es un lugar donde los veganos y vegetarianos pueden comer, pero los demás también. Yo soy vegetariana desde hace mucho tiempo, y antes, cuando salía de bares y tapas, tenía muy poca opción: como mucho, queso y tortilla. Así que Barrio Sur es lo contrario a lo que suelo encontrar, que es una carta llena de carne y sólo una cosa vegetariana; justo al revés. Además, yo tengo mi ideología, pero creo que la gente ha de comer lo que le dé la gana”. Después de tanto tiempo en el barrio han podido vivir el rejuvenecimiento de la zona, y aunque afirma que con el Juepincho (iniciativa mediante la cual una decena de establecimientos de la Madalena ofrecen cada jueves una tapa más consumición –cerveza, vino o agua- por dos euros) están muy contentos, “nosotros nos hemos mantenido siempre igual, con una clientela fija que se va renovando y un público muy variado”. ¿Qué debemos probar si venimos aquí? “Lo que pide todo el mundo y llevamos haciendo toda la vida son las pataticas asadas”.

En la Calle Mayor número 53 encontramos A flama, un bar/taberna/restaurante con un ambiente muy joven y aragonés. En este caso, los dueños lo definen como vegetariano. Nos lo explica Roberto, uno de los tres socios cooperativos “por un lado, cuando lo creamos vimos que no había muchos espacios vegetarianos para la demanda que existía; además, varios de nosotros somos vegetarianos. Vimos que el tema tenía mucho potencial en Zaragoza, una ciudad grande donde la gente joven cada vez está más sensibilizada con el tema del respeto a los animales”. El público de A Flama es, como decimos, sobre todo joven “de entre 20 y 40 años”, y de todo tipo “viene gente porque es vegana o vegetariana; pero también gente a la que no le importa y también le gusta, gente que por amigos está introducido en el mundillo, y gente que entra sin saberlo y pide cosas de la carta que le gustan y ni se da cuenta de que es vegetariano”. A Flama empezó hace 5 años como crepería, y también ofrecía bocatas y ensaladas; pero han ido evolucionando “y ahora hacemos más comida tipo hamburguesas, falafeles, fajitas y más cosas que hemos ido introduciendo; además, el tapeo ha tenido mucho boom estos años, y lo hemos ampliado”.

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De camino a Viva Zatapa (Calle Don Teobaldo, número 2-4) nos encontramos con Birosta (Calle Universidad, número 3), bar-restaurante-biblioteca, y con La Otra (Calle Don Teobaldo, número 16). Ambos participan, junto con todos los anteriores, en la Ruta de Tapeo Vegano, cuya última edición tuvo lugar el pasado 11 de abril, a favor de Vegan Hope Animal Association. Se trata de un proyecto nacido en Zaragoza cuyo objetivo final es la creación de un santuario para animales denominados de consumo, donde puedan vivir libres de maltrato; mientras tanto, se dedican a rescatar y dar un hogar a aquellos animales denominados de compañía. Y es que no hay que olvidar que el motivo que lleva a la mayoría de personas a hacerse vegano, o vegetariano, es el rechazo al maltrato animal que tiene lugar en demasiadas ocasiones a lo largo de la cadena de producción de la carne y el pescado, así como al uso de animales para beneficio humano.

Llegamos ya a Viva Zatapa y ahí encontramos a Jorge, uno de los dos dueños.  Jorge lleva siendo vegano 5 años, y quería hacer “algo distinto a lo de siempre”. “Los bocadillos, las tapas, las raciones, son algo muy habitual en España”, pero no en formato vegano, donde entran ellos. “Queríamos darle opción a la gente que no sea vegana o vegetariana”, y para ello intentan que a la gente le atraiga el conocer recetas diferentes: “si llamas a algo tofu o soja igual le echa para atrás, pero si pones un nombre conocido, llama más la atención”. De esta manera, el 70% de la clientela de Viva Zatapa no es ni vegana ni vegetariana, van a probar cómo puede ser posible eso de conseguir sabores y texturas tan similares a los de los productos animales, pero íntegramente con ingredientes de origen vegetal. “Con el sabor sobre todo se emplean especias; la textura es más difícil de imitar, pero probando, van saliendo cosas”. El producto más exitoso es la tortilla de patata vegana, reconocida por muchos como una de las mejores de España; y también la morcilla, con  un sabor y textura “muy parecidos al normal”. Viva Zatapa abrió en junio y en este tiempo Jorge ya ha notado que el barrio es algo especial: “todo lo que se ha abierto por aquí son negocios para y de gente joven y alternativos a lo habitual, con productos manufacturados y artesanos, distintos a los de otras zonas”. Y no le falta razón: no hay otra zona de la ciudad donde podamos realizar una ruta similar; además de diferente, apetitosa.

Acerca de Belén Remacha Ciutad

Redactora en Ocio Urbano Zaragoza. Estudiante de cuarto curso de Periodismo, ha realizado prácticas en Radio Unizar y El Periódico de Aragón. También formó parte del departamento de prensa de la XIX edición del Festival de cine de Zaragoza.

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