Sábado , 20 enero 2018
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Biodanza, la danza de la vida

La oscense Beatriz Benabarre lleva años dedicada profesionalmente a la biodanza. Un sistema de desarrollo personal e integral que trabaja a través de la música, el ritmo y el grupo, con el objetivo de despertar la vitalidad, la creatividad, la sexualidad y la trascendencia que llevamos dentro.

Beatriz Benabarre estudió empresariales, se especializó en marketing y publicidad y durante 25 años se dedicó a la empresa privada, donde ocupó puestos de dirección. Pero fue en el año 2000 cuando una “especie de necesidad de cambio” le condujo hasta la biodanza. “Sentí una necesidad de cambio y decidí acercarme a conocer el trabajo que los hermanos de San Juan de Dios estaban haciendo en la casa de reposo que habían montado en Terriente (Teruel). Allí conocí la biodanza y me fascinó por completo, sentí que era pura magia” – recuerda emocionada Beatriz Benabarre.

Sesión de biodanzaBeatriz quiso seguir formándose en biodanza, o como ella misma la define “la danza que hay dentro de ti y de repente un día sale”. Así que puesto que ni en Zaragoza, ni prácticamente en toda España había en ese momento opción de hacerlo, no dudó en viajar a lugares como Italia para lograrlo. Años después, en 2007, Augusto Madalena, alumno directo de Rolando Toro – quien había creado su propio sistema de biodanza en 1960 en Chile– fundaría la escuela de biodanza de Zaragoza. “Decidí formarme con Augusto Madalena y con el sistema Rolando Toro por la completa fundamentación que posee. Mientras paralelamente continué trabajando en el mundo de la empresa”.

No imaginaba en ese momento Beatriz que muy pronto acabaría dedicándose profesionalmente a la biodanza como facilitadora. ”Nos llamamos facilitadores en vez de profesores porque nuestra labor es facilitar la vida, facilitar una serie de consignas y ejercicios basados en juegos lúdicos, juegos de caminares, danzas, sincronizaciones… para que a cada persona su propio cuerpo le dé respuestas. Se trata siempre de planteamientos totalmente abiertos en los que se muestra un ejemplo al alumno y después se deja que se exprese de forma totalmente libre”

Los inicios profesionales como facilitadora de biodanza no fueron del todo sencillos, pero tras un año impartiendo sus clases en diferentes lugares logró dar con el lugar idóneo: la librería y centro social La Pantera Rossa, donde imparte clases desde 2012 “Decidí centrarme en la biodanza, y como ocurre cuando centras toda tu energía en un punto, finalmente todo sucedió como esperaba” . Las cosas iban bien para Beatriz y no dudó en aprovechar el momento para especializarse en biodanza para niños (una de sus tres especializaciones o “extensiones”, pues cuenta también con formación específica en “Biodanza en masaje” y “El árbol de los deseos”)

Sesión de biodanza

Pero Beatriz Benabarre es una mujer de retos como ella misma afirma “la vida sin retos es gelatina” y cuando le surgió la oportunidad de preparar una sesión para los presos de la cárcel de Zuera no se lo pensó dos veces. Tan satisfechos se quedaron de los resultados, que meses después se pusieron en contacto con ella. “Me llamaron diciéndome que había varios reclusos que no hacían más que hablar de la biodanza y les propuse hacer un programa completo para el año 2013/14. Me pidieron que me centrara en trabajar la reducción de la ansiedad y la alegría de vivir y lo cierto es que me dieron todas las facilidades del mundo”. En la actualidad Beatriz continúa trabajando con este colectivo dentro del programa de biodanza 2014/15 que se encuentra desarrollando y en el que se centra además de en la regulación de los sistemas rítmicos y los sistemas melódicos, en trabajar con ellos la escucha grupal y el concepto de “hacer tribu”. “Se trata de algo que hago desinteresadamente pero que de alguna manera siento como una obligación interna. Siento que me está dando tanto la vida, que simplemente sé que tengo que hacerlo”

Paralelamente, también en 2014, surgió para Beatriz la oportunidad de trabajar con un colectivo distinto, en este caso con mujeres víctimas de la violencia de género, en colaboración con la Casa de la Mujer. “Me dí cuenta de que se trataba de mujeres que no sentían, que tenían un cuerpo que habían blindado y por esto mi trabajo con ellas se centró en que conectaran con su parte motora rítmica, recuperaran la identidad, la autoestima y el empoderamiento

Pero el trabajo de biodanza social desempeñado por esta oscense no queda aquí. También ha colaborado con la ULME (unidad de lesionados medulares del hospital Miguel Servet) “Fue un trabajo precioso. Los beneficios de la biodanza en lugares como un hospital carentes de ritmo o de música son aún mayores. La música se convertía en medicina para sus almas y les permitía conectar con su vitalidad.”

Sesión de biodanza

En la actualidad Beatriz se centra en expansionar y dar a conocer la biodanza, y en ello se encuentra plenamente inmersa. Quienes se sientan atraídos por la biodanza deben saber que el próximo 16 de marzo a las 19.30 horas Beatriz Benabarre impartirá una conferencia interactiva y con acceso libre en Ibercaja Actur en Zaragoza que tiene por título “Biodanza, la danza que llevamos dentro”. Sin duda, una oportunidad de oro para entrar en contacto con esta reeducación a la constancia de la vida que es la biodanza.

Acerca de María Espinosa Esteban

María Espinosa Esteban. Colaboradora / Redactora de Ocio Urbano Zaragoza. Licenciada en comunicación audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Con experiencia en diferentes medios de comunicación ha trabajado como redactora en el diario Equipo, Radio Zaragoza (Cadena SER) y Localia Zaragoza.

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