Jueves , 20 junio 2019
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La Santa Capilla ante su próximo 250 cumpleaños

 El 12 de octubre de 1765 fueron inauguradas con toda la solemnidad que el acontecimiento merecía, las obras de reforma de la Santa Capilla del Pilar, obras que dejaron la capilla tal y como la seguimos disfrutando hoy en día, y que venían a sustituir la primitiva capilla medieval que desde hacía años resultaba obsoleta para atender al numerosísimo número de fieles que hasta allí se acercaban. Esto significa que el día del Pilar del próximo año, se cumplirá el 250 aniversario de la Santa Capilla, motivo por el cual, el Cabildo Metropolitano va a celebrar toda una serie de actos durante este próximo año.

plano ventura

Plano alzado de la Santa Capilla firmado por el propio Ventura Rodríguez

Es al gran arquitecto madrileño Ventura Rodríguez a quien debemos el diseño de la misma, Rodríguez supo solventar a la perfección el problema que suponía el hecho de que no se pudiera mover  el pilar, es decir la columna de jaspe  sobre la que se cimienta toda la tradición pilarista y que sirve de base a la pequeña imagen de la Virgen del mismo nombre; imagen que del mismo modo tampoco podía modificar su posición sobre la columna ya que la Virgen está orientada de modo y manera que los primeros rayos de sol del día 2 de enero, día en que se conmemora la Venida de la Virgen, iluminan directamente la talla de la Virgen del Pilar.

Pero lógicamente Ventura Rodríguez no trabajó solo en las obras de la Santa Capilla, junto a él trabajaron otros importantes artistas entre los que destaca sin duda el escultor aragonés José Ramírez Arellano, hijo del también escultor Juan Ramírez Mejandre, que fue además el fundador de una reputada academia de artistas en nuestra ciudad, academia que se situaba en la céntrica calle de San Andrés y de la que  este año 2014 se cumple el 300 aniversario. José Ramírez es el artífice de los dos grandes grupos escultóricos que junto con el camarín de la Virgen completan el altar de la Santa Capilla,  solucionando así de un modo magnífico el problema que suponía el hecho de que el camarín de la Virgen no quedara situado en el centro del mismo. La intervención de este escultor en la Santa Capilla no se limita a estos dos grupos escultóricos, ya que él es también el autor de las bonitas puertas talladas en madera de nogal y en las que se representan alguna de las letanías así como otros símbolos marianos.

 venidaEn el centro de la Santa Capilla y enmarcado entre dos de las grandes columnas que sujetan el templete, se situó el grupo escultórico de la Venida de la Virgen. Se trata de una gran escultura tallada en mármol blanco de Carrara y que se completa con una espectacular ráfaga de bronce dorado, creando un gran conjunto escultórico puramente barroco,  que bebe de las fuentes de Bernini, máximo exponente de la escultura barroca italiana.

 Representa el momento de la Venida de la Virgen a Zaragoza en carne mortal, por lo que María aparece sobre una nube que es portada por ángeles y querubines. La Virgen dirige su mirada hacia la izquierda, es decir hacia el grupo escultórico que muestra a Santiago con los primeros zaragozanos convertidos, pero con el dedo índice de su mano derecha señala hacia el lado contrario, es decir señala hacia el lugar en el que se encuentra situado el camarín de la Virgen con la columna de jaspe y la pequeña talla de madera de la Virgen del Pilar.

A la izquierda de la Venida de la Virgen, se situó el otro gran grupo escultórico de Ramírez Arellano, el conocido como “Santiago y los siete convertidos”. En él se representa a el apóstol Santiago de rodillas rodeado por los siete primeros zaragozanos convertidos a la fe de Cristo y cuyos nombres según la tradición pilarista son, Indalecio, Eufrasio, Tesifonte, Torcuato, Hesiquio, Cecilio y Segundo; todos ellos dirigen su mirada hacia el grupo escultórico de la Venida de la Virgen, por lo que la combinación de estos dos grupos escultóricos recrea la escena que la tradición pilarista sitúa  la noche del 2 de enero del año 40 de nuestra era.

Estos dos grupos escultóricos fueron tallados entre 1762 y 1765, y a finales del verano de 1765 ya se encontraban finalizados, aunque como ya sabemos su inauguración se retraso hasta el día del Pilar del mismo año, para poder celebrarlo de un modo más grandioso.

La Santa Capilla es una joya de la arquitectura barroca española, que sigue sorprendiendo a los que la ven por primera vez por lo espectacular que resulta encontrar un templete de semejantes dimensiones dentro de la basílica. Pero además de por su indudable valor artístico la Santa Capilla es sin ningún lugar a dudas el epicentro de la religiosidad zaragozana, algo que se puede comprobar si se visita cualquier día del año, pero mucho más en estos días que se avecinan.

grabado de 1776

Grabado datado en 1776 y que como vemos ya muestra la Santa Capilla tal y como hoy la seguimos viendo

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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