Sábado , 21 octubre 2017
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Alejandro Cortés: “Un primer largometraje es una carrera de fondo con alegrías y frustraciones”

Aragón y Argentina definen la vida personal y artística de Alejandro Cortés. El zaragozano, de 31 años, ha dirigido ‘Refugios’, su primer largometraje, entre su tierra de origen y la de acogida. El drama, protagonizado por Raúl Sanz, Salomé Jiménez y Nacho Rubio y en el que también ejerce de guionista y de productor, afronta con la ayuda del ‘crowdfunding’ una etapa decisiva para lograr su estreno en cines.

Alejandro Cortés, con sus compañeros de rodaje en 'Refugios'

Alejandro Cortés, con sus compañeros de rodaje en ‘Refugios’

Un director zaragozano en Argentina. ¿Qué le llevo a iniciar una etapa en Latinoamérica? ¿Cuál es su historia?

Desde muy pequeñajo tenía como sueño hacer una película de dibujos animados. Me encantaba animar personajillos en una esquina de las páginas de mis libros del colegio. Les daba vida con el típico juego de pasar las páginas rápidamente y ahí nacían pequeñas historias. Me presentaba a todos los concursos de dibujo y pintura. Ya en mi etapa universitaria estudié la carrera de Diseño Gráfico en la antigua Escuela de Arte y Diseño de Zaragoza y siempre estuve muy atraído por el audiovisual. Mientras, buscaba dónde poder aprender cine (en Cádiz, en Madrid…), aunque al final decidí estudiar Publicidad y Relaciones públicas en mi tierra (en la Universidad San Jorge), si bien procuré encauzar todas mis asignaturas al cine. Trabajé en Dirección de Arte en publicidad, publiqué el libro ‘La charrada’ con una clara intención colectiva y narrativa, realicé obras de videoarte y creé Equiart, un festival artístico que fusionaba todas las artes en un día en muchas localizaciones de Farasdués, pueblo de las Cinco Villas donde nació mi padre y donde posteriormente filmaría una parte importante de ‘Refugios’. Hice cursos de guión y realización. Colaboré con Fernando Usón en algunos de sus cortos y tuve la posibilidad de conocer otros rodajes por dentro con la ayuda de Miguel Ángel Lamata. Entonces, animado por mi tutor de tesis, Carlos Fanjul, y otros profesores universitarios decidí dar el salto al cine. Crucé el charco para formarme por un lado como técnico en cursos profesionales de ayudante de dirección, montaje o guión y adaptación literaria. Por otro lado, profundicé en la teoría y en otras facetas del cine con cursos de posgrado en documental y arte contemporáneo mientras filmaba cortometrajes amateur. Ya en 2010 tuve la suerte de entrar en la Universidad del Cine de Buenos Aires, una de las más prestigiosas de América y presente en los festivales más importantes del mundo con películas de sus exalumnos. Allí terminé la carrera de director de cine y pude dirigir tres cortometrajes (uno codirigido con Vanessa Alami, amiga y directora de fotografía de ‘Refugios’), escribir otros diez cortos y dos largometrajes, una miniserie… A su vez, participé en una veintena de rodajes en distintas funciones de producción, asistencia de dirección, escenografía e iluminación hasta el rodaje de mi primer largometraje.

Su perfil, que va más allá del audiovisual, denota inquietudes artísticas. ¿Qué busca con cada proyecto?

Con cada proyecto que emprendo pretendo extraer una porción temporal de un viaje a través de universos verosímiles, cercanos pero extraños a la vez; rescatar fragmentos de otros trayectos e investigaciones anteriores y abrir nuevos caminos que luego tiñen el siguiente proyecto, ya sea en cine, literatura, pintura o en fotografía. Busco que cada obra se vea impregnada por otras que sentí necesarias en un formato o soporte concreto pero que vuelven pidiendo aparecer de nuevo con otro cuerpo, no ser olvidadas en aquella foto o aquel cortometraje. Se pueden ver vestigios constantes de un interés por un lugar, un tipo de personajes, un territorio, un extracto de un mapa más amplio.

Forma parte del colectivo cinematográfico Pantalla rota. ¿Qué promueve el grupo?

Es un grupo formado por artistas muy diversos en cuanto a procedencia y estéticas e interesados, sobre todo, en el audiovisual. Creamos el grupo con un claro interés por la obra colectiva y por las redes de trabajo entre países por medio de enlaces con células de amigos creadores de países como Venezuela, Brasil, Colombia, Argentina, Italia o España, entre otros. Formamos grupos de rodaje y colaboramos en los proyectos de los demás, intercambiamos conocimientos y ofrecemos ayuda. Organizamos eventos como ‘Ciudades invisibles’, un maratón de creación, edición y muestra de cortometrajes de ficción, documental y videoarte en dos ciudades de dos países a la vez y en solo 24 horas. Proyectamos las obras al mismo tiempo en ambas ciudades en actos públicos y a través de plataformas ‘online’. Ocurrió en Buenos Aires, Bogotá, Belo Horizonte… Ojalá se repita y se expanda.

¿Cómo se afronta un primer largometraje? La ilusión convive con los retos.

Es una carrera de fondo que te desfonda, luego te da un poco de oxígeno, alegrías, frustraciones y otra vez alegrías. Y así durante años. Te exige al límite, pero no solo al director o al productor, claro. Implica mucho talento y tiempo de muchísimos especialistas de áreas muy diferentes que deben converger para dar un sentido de totalidad y crear una marca clara que nos represente en la obra. En los créditos de ‘Refugios’ cuento por ahora con más de 200 nombres de personas que participan de una u otra forma en hacer posible esta locura que supone hacer un largometraje con los estándares de calidad que nos imponemos y con medios limitados.

Cortés da instrucciones a la actriz Salomé Jiménez durante el rodaje de 'Refugios'

Cortés da instrucciones a la actriz Salomé Jiménez durante el rodaje de ‘Refugios’

El título de la obra, ‘Refugios’, revela un fuerte contenido emocional. ¿Qué buscaba transmitir a partir de las relaciones tóxicas entre los tres protagonistas?

‘Refugios’ interpela al espectador a través de semillas de sentimientos encontrados, capas de sensaciones cada vez más intensas, como miguitas de pan dispersas que van calando por acumulación para construir un momento límite de tres personas unidas desde la infancia por algo que explota inevitablemente.

El filme alude al dolor de los recuerdos de los personajes y al miedo a afrontar las consecuencias de los actos. ¿Buscaba remarcar una visión dramática de la vida?

Es una visión dramática de unas vidas concretas, de unos recuerdos que no pueden dejar de lado estos personajes y que les duelen cuando las consecuencias llegan. No veo la vida en general como se ve en ‘Refugios’. Sin embargo, para Pablo, Julieta y Alberto, los protagonistas, la vida es así y cada uno de ellos hace lo que puede con cada gran carga que llevan en sus espaldas y que no les permite seguir adelante sin tomar decisiones que afectarán a los otros dos.

Además, la historia y las primeras imágenes sugieren algo oscuro, turbio e incluso enfermizo.

Es cierto, la trama y el tema encierran una oscuridad que se desvela poco a poco pero que tocará a cada espectador de una manera distinta. Creo que habrá personas que sentirán empatía con un personaje, otras con otro y algunas cambiarán de personaje a lo largo de la película. Intento dialogar con un espectador activo que proyecte en la obra momentos propios que enriquezcan esa mirada turbia de la historia. Espero que la gente salga de la película con algo que digerir o rumiar dentro de sí, con algo que compartir pasado un tiempo.

En tres etapas, el rodaje se llevó a cabo en Argentina y España. ¿Cómo transcurrió la filmación en Farasdués y Zaragoza?

Cada etapa del rodaje fue un mundo. Decenas y decenas de localizaciones en dos países representando dos épocas distintas; el mundo rural frente a la gran ciudad latinoamericana: un pueblo con 50 vecinos frente a un conglomerado urbano de 12 millones de habitantes pasando por mi ciudad, de un tamaño más amable. Tenemos actores infantiles y ancianos, más de 60 extras y 15 actores profesionales en tres historias paralelas pero interrelacionadas en las que también trabajamos con algunos animales. Contamos con una etapa filmada en Argentina con una cámara de los años 60 del siglo XX que representaba a España en la infancia de los protagonistas en los 70. Utilizamos dos impresionantes cámaras de cine digital. Por suerte el equipo de filmación hizo un trabajo tremendo, inmenso. Formamos un gran grupo de personas talentosas y muy comprometidas con la película. Primero filmamos la parte de época, la infancia, en Argentina. Después acudimos a Farasdués, donde recibimos ayuda por parte de la gente del pueblo y de mis familiares. Todo el mundo nos prestaba lo que tenía: un tractor, un espacio en el que grabar, un caballo, ropa, comida, ‘atrezzo’… parecíamos una gran familia que después se trasladó a Zaragoza a filmar las únicas escenas donde coinciden, ya adultos, los tres personajes principales. Meses después tuvo lugar el viaje de parte del grupo de nuevo a Argentina. En Buenos Aires las distancias son gigantes, opuestas a la cercanía de Farasdués. Cada etapa fue un reto totalmente distinto para un equipo de jóvenes profesionales de nueve países de Europa y de América.

Cartel internacional del drama hispano-argentino 'Refugios'

Cartel internacional del drama hispano-argentino ‘Refugios’

El proyecto busca mecenas mediante el ‘crowdfunding’. ¿En qué punto se encuentra el proyecto?

El micromecenazgo es muy necesario para la producción de ‘Refugios’, desde la preproducción hasta la actual fase de posproducción, distribución y promoción. Junto con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza, la Universidad del Cine de Buenos Aires y la Embajada de España en Buenos Aires, el ‘crowdfunding’ nos ayudó mucho para poder terminar el rodaje. En la presente etapa es fundamental la colaboración de las personas que entran en la web oficial del filme y adquieren algunos de los ‘packs’ con recompensas, objetos y productos exclusivos de la obra. Hemos creado nuevos ‘packs’ para esta etapa final de 2014 y la gente está muy contenta con lo que ofrecemos. Para poder concluir la película es indispensable incorporar a más colaboradores, así que animo a los lectores a que formen parte de ‘Refugios’ a través de la sección ‘Participa’ de nuestra web.

¿Qué aporta cada uno de los tres protagonistas, encarnados por actores aragoneses, a sus complejos personajes?

Intentaré ser conciso porque el espectro de tonos de actuación, de gestos, de pequeñas y grandes cosas que aportan estos tres magníficos actores aragoneses es tremendo. Raúl Sanz puede recorrer un camino desde lo visceral y salvaje a lo infantil en una sola secuencia. Salomé Jiménez, que actúa gran parte de la película en soledad, o sea un rato mayúsculo, transmite una intensidad contenida impresionante, una carga dramática a punto de explotar. Y eso ocurre en cada plano. A través de una actuación tan precisa, tan medida y exacta, Nacho Rubio muestra algo muy complicado: la doble cara de un obsesivo enfrentado a un dilema vital.

Cortés, con el fallecido Álex Angulo y Raúl Sanz, en el rodaje de 'Refugios'

Cortés, con el fallecido Álex Angulo y Raúl Sanz, en el rodaje de ‘Refugios’

En el filme colaboró Álex Angulo, en uno de sus últimos papeles. Todos han destacado su cercanía y humildad. ¿Cómo surgió la oportunidad de contar con él? ¿Cómo recuerda su paso por el filme?

Su presencia y su profesionalidad inmensa, su colaboración continua y su bondad me dejaron una marca imborrable. Siempre animándome con mi carrera y con una sonrisa en la cara. Contacté con él a través de su representante, quien con mucho respeto, y a pesar de ser mi ópera prima, le pasó el guión a Álex, que aceptó participar en ‘Refugios’ sin dudarlo. Fue una alegría tremenda. Recuerdo que llegó a Zaragoza en autobús… ¡para ahorrarnos gastos! Y se despidió del rodaje con un emotivo abrazo a mi padre porque le había regalado un queso. Era un genio. Hace unos meses al escribir mi segundo largometraje pensé mucho en él, imaginaba su cara y su actuación en un personaje muy importante. Lo echaremos mucho de menos.

El reparto de secundarios incluye también a varios intérpretes aragoneses que realzan el filme.

Intenté contar con aragoneses en todas las áreas y los actores no podían ser menos, todos unos profesionales increíbles. También contamos con actores del resto de España y argentinos de una calidad y experiencia tan importante como la de Rafael Spregelburd, Cesáreo Estébanez o el citado Álex Angulo. Con las actuaciones aragonesas conseguimos sin duda el mismo nivel. Además me trataron con una cercanía y una amabilidad tremendas. Participan María José Moreno, Luisa Gavasa, Gabriel Latorre, Jorge Asín, Laura Gómez-Lacueva, Chema Mazo, Laura Contreras, Eugenio Arnao… ¡Qué buenos personajes consiguieron crear! Hay algo del somardismo, del carácter y humor tan fuertes que tenemos los aragoneses que se trasladó a la película aunque sea un drama intenso. El humor negro era otra de las búsquedas de ‘Refugios’.

¿Prepara nuevos proyectos para la gran pantalla?

Estoy terminando de escribir una serie de humor bastante ácido y negro, además de mi segundo largometraje, que tiene como título provisional ‘Mirada de vidrio’. Es una historia relacionada con lo detectivesco y con el voyeurismo enmarcada en un barrio obrero con un vigilante de oficinas muy especial y sus vecinos como protagonistas. Prometo más situaciones oscuras, tramas trenzadas, humor negro atravesando el drama…

¿Añora Aragón? ¿Cómo se ve el hogar desde la distancia? ¿Y la situación del audiovisual aragonés?

Añoro mucho Aragón. Vuelvo una vez al año, pero a 10.000 kilómetros de distancia y en una ciudad como Buenos Aires, tan gigante, tan interesante como intensa, la vida de Zaragoza se extraña mucho. Volveré, ya que quiero participar en ese movimiento tan interesante de nuevos directores que acontece hoy día en Aragón. Sería genial consolidar un centro de producción aragonés compuesto por una industria estable y una escuela de cine grande que aglutinara todos los talentos que se ven con solo echar un vistazo a los Premios Simón o a nuestros festivales. Aprovecho la entrevista para mandar un fuerte abrazo a la gente de mi tierra.

Acerca de Enrique Abenia Picazo

Colaborador/Redactor de Ocio Urbano Zaragoza en la sección de cine. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, se ha especializado en temas cinematográficos (críticas, artículos, entrevistas y cobertura de festivales). Escribe críticas de cine en 'Heraldo de Aragón', medio en el que colabora tras su experiencia de cinco años como redactor, y coordina la web y la revista digital de 'Cinemascomics.com'. También colabora en 'La culpa es del script' y en las secciones de cine de los programas radiofónicos de On the air Producciones.

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