Lunes , 19 noviembre 2018
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La Puerta del Duque, emblema del esparterismo de Zaragoza

Pocas ciudades, por no decir ninguna, se distinguieron por ser tan liberales y progresistas como lo fue la Zaragoza del siglo XIX, hecho que quedó totalmente demostrado con los sucesos del 5 de marzo de 1838, cuando la población civil zaragozana frenó un intento carlista de hacerse con la ciudad.

esparteroPero las clases medias zaragozanas, además de por ser liberales y progresistas, se caracterizaron ante todo por su entusiasmo Esparterista, o dicho de otro modo, por su fiel posicionamiento del lado del General Baldomero Espartero, una de las figuras claves del reinado de Isabel II. Había comenzado su carrera militar en la Guerra de la Independencia, pero no fue hasta su intervención en la I Guerra Carlista, cuando se convirtió en una figura clave en las filas del liberalismo y del partido progresista. Espartero resultó el gran triunfador  de la I Guerra Carlista, la población pasó a verlo como el gran hacedor de la tan ansiada paz.  La realidad es que fue, junto con el derrotado general Maroto, el protagonista del Abrazo de Vergara, sus méritos le hicieron  ganar el título de Duque de la Victoria.

Si algo distinguió al ejército español durante el siglo XIX fue su intervencionismo político, los pronunciamientos y los levantamientos militares van a ser claves en la vida de Espartero, gracias a ellos el general logrará el poder en dos ocasiones e igualmente otros dos levantamientos lo harán caer en desgracia.

En 1840 Espartero alcanzó la regencia tras una serie de revueltas urbanas que hicieron caer a la reina María Cristina. Espartero ocupó la regencia durante tres años, hasta que en 1843 un nuevo pronunciamiento lo obligó a dimitir y a marchar al exilio, a la vez que se proclamaba la mayoría de edad de la reina Isabel II a pesar de que la reina tenía tan solo 13 años.  Cuando la regencia de Espartero estaba “agonizando” y el general se había quedado prácticamente sin ningún apoyo, Zaragoza con su Milicia Nacional a la cabeza, siguió permaneciendo fiel. Esta fidelidad zaragozana con la causa esparterista, hizo que cuando Espartero cayó en desgracia, el esparterismo zaragozano se negara a reconocer al nuevo gobierno moderado, el gobierno moderado no podía consentir este desacato y desde Madrid se tuvo que enviar a el general Manuel Concha, que por cierto era cuñado de Espartero, para que rindiera la ciudad. El general Concha con sus tropas puso cerco a la ciudad y Zaragoza finalmente tuvo que rendirse al gobierno de Madrid.

Pasados los años, en junio de 1854, un grupo de ciudades cansadas del monopolio  del gobierno por parte del partido Moderado, se alzaron a favor de Espartero. Como no podía ser de otra manera, una de estas ciudades fue Zaragoza (además de Barcelona, San Sebastián y Valladolid), fueron un grupo de progresistas zaragozanos los que el 17 de julio de 1854 se trasladaron hasta la ciudad vecina de Logroño para pedir a Espartero, que vivía allí desde que volviera del exilio londinense, que tomara el poder. Finalmente, el 20 de julio Espartero entró de forma triunfal en nuestra ciudad, donde permaneció unos días hasta que se trasladó a Madrid para asumir la jefatura del gobierno,  dando comienzo a otros dos años de gobierno progresista, que se conocerán como el Bienio progresista.

puerta del duque a color

El 10 de  mayo de 1856, el general Espartero realizó una visita oficial a Zaragoza, en nombre de la reina Isabel II, para poner la primera piedra del trazado ferroviario que uniría la capital de Aragón, con la capital de España. Para celebrar tan grata visita, la ciudad levantó una nueva puerta a modo de arco triunfal, puerta que se situó en la plaza de San Miguel, contigua al muro de la cabecera de la referida iglesia. Hablamos de la conocida Puerta del Duque de la Victoria, nombre que hace referencia al título nobiliario, que como ya sabemos, recibió Espartero tras su victoria en la I Guerra Carlista.

La construcción de esta puerta fue rápida y sus materiales  parece ser que no fueron buenos ya que al poco tiempo de levantarse se derrumbó una parte de la misma. Los esparteristas zaragozanos no podían permitir que el monumento que habían levantado en honor de su General desapareciera, por eso, el ilustre zaragozano Juan Bruil, quizá el más ferviente de todos los esparteristas (y antiguo ministro de Hacienda al inicio del Bienio progresista), costeó una nueva puerta, y para evitar que esta volviera a sufrir daños se realizó en hierro fundido en la fundición Henry Grisell. Finalmente, la remodelada puerta del Duque se inauguró el 5 de octubre de 1861, es decir, cinco años después de la inauguración de la primitiva puerta. Como se puede apreciar en las fotografías que de ella se conservan la puerta era de estilo neoclásico, contaba con un arco triunfal central y con dos vanos laterales.

Unos pocos años después de su inauguración  y debido al aumento del tráfico rodado la puerta empezó a molestar. La primera medida que se tomó para solucionar este problema, fue eliminar los dos vanos laterales para dar así una mayor fluidez al tráfico, dejando solamente el arco de fundición central en medio de la vía que daba entrada y salida hacia San José. Pero esto sólo fue una solución momentánea, ya que en 1919 este arco central fue también desmontado. Desaparecía así la puerta del Duque de la Victoria, sin dejar el menor rastro.

puerta del duque

(Fotografía de la Puerta del Duque cuando ya sólo conservaba el arco central)

Tan solo 58 años  fue el tiempo que “vivió” en la plaza de San Miguel la última de las puertas construida en Zaragoza y que no fue más que la materialización del sentimiento esparterista zaragozano. En 1987 el ayuntamiento llevó a cabo una remodelación de la plaza de San Miguel y decidió pintar en un muro medianil que había quedado a la vista tras el derribo de un edificio, un mural en recuerdo de la desaparecida Puerta del Duque, mural que fue pintado en 1988 por Alfonso Forcellino y que como indica un azulejo colocado en el mismo debe servir como ejemplo y reflexión sobre  la importancia de conservar nuestro patrimonio histórico y artístico.

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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