Sábado , 20 octubre 2018
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Pintoras en España: de María Luisa de la Riva a Maruja Mallo

La exposición Pintoras en España: de María Luisa de la Riva a Maruja Mallo, busca la reivindicación del papel de la mujer en el mundo del arte entre mediados del siglo XIX y principios del XX. En una sociedad que las ignoraba o descalificaba como “pintoras aficionadas” o “pintoras de flores”, este grupo de mujeres tuvo que luchar para sortear numerosos obstáculos y poder seguir su vocación artística. Demostraron a través de sus obras sus cualidades creativas y técnicas en distintos géneros, logrando alcanzar numerosos premios y reconocimientos internacionales.

Maria Luisa de la Riva, puesto con floresEl punto de partida son las obras de la zaragozana María Luisa de la Riva. Pintora profesional, como ella misma se calificaba, que dominó los cuadros de floreros y flores, en acuarela y óleo de gran formato, de los que podemos encontrar una buena muestra en la exposición, y entre los que destaca Puesto con flores de 1887. Como consecuencia del escaso papel de la mujer en el mundo artístico español se trasladó a París donde las mujeres tenían una presencia más activa en el panorama artístico, participando en salones internacionales y obteniendo reconocimientos y premios. Además, en la primera sala podemos encontrar a otras autoras con una estética académica propia del siglo XIX como Julia Alcayde, Fernanda Francés o Alejandrina Gessler, atreviéndose algunas con géneros religiosos e históricos.

 

Aurelia Navarro Moreno, Desnudo femenino, 1908En la segunda sala encontramos el tránsito hacia el siglo XX, con artistas todavía formadas bajo un estilo decimonónico como Aurelia Navarro Moreno, de la que se expone un desnudo femenino influenciado por la Venus del espejo de Velázquez. A pesar de su prometedora carrera, la presión de su entorno familiar la llevaría a ingresar en una orden religiosa, abandonando poco a poco la pintura.

Maria Blanchard, Mujer con vestido rojoProgresivamente las restricciones decimonónicas dan paso a la influencia de las nuevas vanguardias artísticas. Éste es el caso de la obra de María Blanchard, cuyo paso por París libera su producción de las normas académicas acercándola al cubismo, de cuya etapa destacan obras como Composition avec tache rouge de 1916. La libertad del color es otra de las características que podemos apreciar en obras protagonizadas por figuras femeninas como Mujer con vestido rojo.

Algunas artistas extranjeras como Olga Sacharoff realizan el viaje inverso a las españolas, ya que llega a España en 1915 huyendo de la Primera Guerra Mundial y trae consigo las influencias de Cézanne y del cubismo sintético, introduciéndonos ya plenamente en el arte más vanguardista. El género de flores y bodegones, tan característico de las pintoras decimonónicas va dando paso a otras temáticas como la representación de figuras, especialmente femeninas.

Como cierre Maruja Mallo, compañera de los creadores de la generación del 27, amiga de Dalí, Buñuel y Lorca. Una artista transgresora y rebelde que logró derribar las fronteras discriminatorias de la época. La exposición presenta cuatro obras de los años veinte que muestran su relevancia dentro del surrealismo en los años previos a la guerra, y que pueden servir como punto de partida al espectador para indagar en sus etapas posteriores y en la evolución de su obra hacia el realismo mágico. Sin duda una artista que ocupa un lugar importante dentro de la vanguardia internacional.

 

La muestra se puede visitar de manera gratuita en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza hasta el día 28 de junio, de lunes a sábado, en horario de 11 a 14 y de 17 a 21 horas.

Acerca de Beatriz Edo

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