Viernes , 19 abril 2019
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Don Lope Fernández de Luna: Un arzobispo, un milagro y un sepulcro

AHPZ_MF_COYNE_000695 SEPULCRO DON LOPEEl pasado 15 de febrero se cumplió el 632 aniversario de la muerte del arzobispo Don Lope Fernández de Luna. 632 años, nada más y nada menos, lleva Don Lope durmiendo un augusto “sueño de alabastro” en el excelente sepulcro que para él tallara el escultor Pere Moragas y que se colocó en la capilla de San Miguel, capilla que el mismo arzobispo había mandado construir para tal fin.

El arzobispo que ahora nos ocupa, fue un destacado miembro del tan aragonés linaje de lo Luna, más concretamente perteneció a la rama de los Fernández de Luna, también conocidos como los Luna de Luceni, no en vano su padre fue el señor de Luceni. Dedicado a la carrera eclesiástica Don Lope alcanzó la cumbre de su carrera al ser nombrado arzobispado de Zaragoza en 1352, cargo que ya ocupó hasta su muerte.

Don Lope, como muchos de los altos eclesiásticos de su época, fue mucho más que un hombre de iglesia, fue hombre de confianza del rey Pedro IV el Ceremonioso por lo que desde 1370 compaginó su cargo de arzobispo de Zaragoza con el de Capitán General. A él se le encargó la defensa de la frontera de Calatayud. Como encargado de defender esta parte de la frontera castellano-aragonesa, en el mismo año de 1370 el arzobispo mandó construir un grandioso castillo-palacio de estilo gótico  en un enclave estratégico para articular la defensa de su zona, me estoy refiriendo al castillo que a día de hoy podemos seguir admirando en el montículo que domina el pueblo de Mesones de Isuela.

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Castillo de Mesones de Isuela

Además de arzobispo y de militar don Lope fue un gran mecenas de las artes y así quedo reflejado en su referida capilla mortuoria, capilla que mandó construir anexa a la Catedral de La Seo y que es más conocida por los zaragozanos como la Parroquieta.  Esta capilla es uno de los máximos exponentes del arte mudéjar en nuestra ciudad, tanto por su famoso muro exterior profusamente decorado con azulejos de escuela sevillana, como por la techumbre mudéjar, también de estilo sevillano, que la cubre.

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Muro exterior de la capilla antes de su restauración

En esta capilla dispuso Don Lope dormir su sueño eterno, y para ello encargó al escultor gerundense Pere Moragues un gran sepulcro de alabastro, sepulcro datado entre 1376 y 1380, es decir que el arzobispo pudo admirar su grandiosa sepultura, con su  escultura yacente incluida, antes de ocuparla. El sepulcro fue situado en un nicho del muro lateral izquierdo, aunque  puede que originalmente estuviera pensado situarlo en la gran cripta sobre la que se alza la capilla, cripta que recientemente fue redescubierta y ha sido restaurada tras varios siglos sirviendo de carbonera de la catedral.

Don Lope quiso poner su capilla fúnebre bajo la advocación de San Miguel Arcángel. A mediados del siglo XVIII el carmelita Roque Faci en su obra “Aragón reino de Cristo y dote de María” explica que esta dedicación tiene su origen en un milagro de San Miguel vivido en primera persona por el propio arzobispo.

AHPZ_MF_COYNE_000710 PARROQUIETA

Interior de la capilla

Narra Faci que yendo Don Lope de visita pastoral por su archidiócesis, al pasar por unos pinares del término municipal de Villarroya de la Sierra, escuchó una voz lastimera que pedía a gritos confesión, Don Lope vencido el miedo inicial se adentró en el pinar y descubrió que la voz venía de una cabeza decapitada, a pesar de estar separada del cuerpo la cabeza siguió hablando y contó a Don Lope que el autor de ese milagro era San Miguel ya que en el momento en que lo iban a decapitar unos bandidos, había pedido al arcángel no morir sin poder confesarse antes, hechas las aclaraciones se supone que Don Lope escuchó con gran estupor la confesión de este hombre y que tras darle la absolución finalmente el decapitado murió.

macarena 013Don Lope quiso conseguir la eternidad de su recuerdo a través del esplendor de sus dos grandes proyectos, el castillo-palacio de Mesones y la capilla fúnebre en La Seo, y no encontró mejor modo de hacerlo que “marcando” ambos edificios, de una forma insistente con su escudo de armas. Sin duda Don Lope consiguió lo que buscaba ya que a pesar de que hace más de 600 años que dejó este mundo, sigue siendo recordado como una de las principales figuras aragonesas del siglo XIV.

Escudo de don Lope en la puerta principal del castillo de Mesones de Isuela

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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