Lunes , 21 octubre 2019
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Gaizka Urresti: “Corremos el riesgo de que la cultura sea un bien prescindible”

Gaizka Urresti, natural de Bilbao, reside desde hace años en Zaragoza, de ahí que también se sienta aragonés, como ha demostrado en una trayectoria audiovisual caracterizada por una fuerte esencia de su tierra de adopción. Con el reconocimiento en forma de premio Goya por su cortometraje ‘Abstenerse agencias’, el director y productor hace balance de lo logrado mientras afronta nuevos retos e ilusiones.

Ha recibido atención mediática y reconocimiento. ¿Cambia mucho la vida profesional un Goya?

Estas semanas sí que ha cambiado, y si el Goya puede contribuir a levantar proyectos se verá más adelante.

Urresti, con Asunción Balaguer en el rodaje de 'Abstenerse agencias'

Urresti, con Asunción Balaguer en el rodaje de ‘Abstenerse agencias’.

“Es más cara la incultura que la cultura” fue una de las frases de la gala de los Goya. Más claro no pudo ser.

Corremos el riesgo de que en la situación actual de recortes, la cultura, que está entre lo primero a lo que se renuncia, se convierta en un bien prescindible. Hay prioridades, pero no tenemos que renunciar a la cultura, la necesitamos para el desarrollo del individuo y para que la sociedad sea plural, democrática y crítica, ahora valores en retroceso. El único baremo de la obra cultural parece basarse en el mercado, lo que explica el discurso de quienes afirman que el cine español es malo porque tiene poca cuota de pantalla. El dinero da valor a la cultura, pero no es lo único.

Ya estuvo presente en la edición de los Goya de 2011 gracias a la candidatura de ‘Un dios que ya no ampara’. Con esa experiencia, ¿afrontó la segunda gala de otra manera?

En 2011 aprendí que el viaje, aún perdiendo, merecía la pena. Recibí muestras de cariño y lo vivido me tranquilizó para esta vez. Confiaba en ganar y también estaba preparado para perder. Ahora, con el premio, puedo contar que tengo ambas experiencias.

La noche de los Goya fue especial. ¿Vivió alguna anécdota destacada?

Antes de la gala hubo dos personas, casualmente procedentes de mis dos comunidades, el País Vasco y Aragón, que me dijeron que iba a ganar: Enrique Urbizu, cineasta reconocido, y el productor Eduardo Ducay. Agradecí sus palabras. Después de la ceremonia volví a estar con ellos.

¿Dónde guarda el ‘cabezón’?

En la entrada de mi casa. A los amigos les hace ilusión hacerse fotos con el premio. Sin ser friki, procuro pasear la estatuilla y la he llevado a una entrevista en Aragón Televisión, a los actos en la DGA o el Ayuntamiento para que la vieran los funcionarios e incluso a un bar cuando fui a tomar un café. También estará en el Teatro Principal con motivo de la proyección de ‘Abstenerse agencias’ en marzo. Espero que sea un Goya viajero y que lo pueda sentir mucha gente.

‘Abstenerse agencias’ ha tenido un amplio recorrido en festivales de España y el extranjero. ¿Qué buscaba transmitir?

El tema más presente es la soledad de los mayores y la necesidad que tenemos de compartir momentos. También hablo de las relaciones de pareja, un discurso que aparece en algunas de mis historias. En el corto aludo al grado de compromiso y muestro la inmadurez del hombre, un peter pan, frente a la estabilidad de la mujer.

Urresti, durante un rodaje

Urresti, durante un rodaje.

¿Cuál es el proyecto que recuerda con más cariño?

Cada trabajo es un reto y procuro disfrutar de ello, pero diría que ‘El último guión. Buñuel en la memoria’. Fue impresionante compartir veladas con Jean Claude Carrière y con Juan Luis Buñuel mientras tenía a Luis como ángel de la guarda. Acercarme, aunque de manera tangencial, a Buñuel y su obra supuso una experiencia intensa. Un año o dos después de que finalizara la producción aún tenía en mi cabeza frases e ideas del documental.

‘Bendita calamidad’, que será su primer largo de ficción, y dos nuevos documentales aparecen ahora en el horizonte.

A finales de 2013 terminamos ‘El hombre que quiso ser Segundo’, en torno a la obra de Segundo de Chomón y donde soy coproductor, y ahora preparo como director y productor otros dos documentales, la historia sobre el sacerdote José María Arizmendiarrieta, fundador del movimiento cooperativista de Mondragón, y una biografía referente a Luis Eduardo Aute. Ambas están en fase de escritura, aunque el segundo proyecto lo tengo menos avanzado, ya que los asuntos de gestión me quitan tiempo. ‘Bendita calamidad’ quiero rodarla este verano o no la haré nunca. La comedia cuenta con la coproducción de Aragón Televisión y buscamos más vías de financiación. Mediante el sistema de ‘crowdfunding’, un complemento interesante, hemos conseguido 5.000 euros y de momento solo hemos rodado el ‘teaser’ (avance) en el Cipotegato. Es una película de humor ‘somarda’ que si no la realizamos los aragoneses no la va a hacer nadie. Confío mucho en el proyecto.

¿Volverá algún día a Zaragoza el Festival Cinefrancia, del que era director?

Cinefrancia desapareció de forma absurda y por desinterés político. Ahora mismo no veo que haya intenciones de recuperarlo. La última edición (celebrada en 2007) fue la que más público tuvo y el festival terminó en lo alto. Sigue sin haber un certamen así en España y fue una pérdida para Zaragoza. Sin ser crítico, en la ciudad falta un festival con mayor trascendencia y que pueda traer público de fuera.

¿Qué pasos debería dar el sector audiovisual aragonés para crecer? ¿Cuál sería el papel de las instituciones en ese proceso?

En la etapa más dura hemos sido conscientes de que o nos uníamos o nos hundían. Se ha producido un resurgir del asociacionismo, como reflejan las acciones de la Asociación de Productores Independientes Audiovisuales de Aragón (Aproar), la Asamblea de Cineastas Aragoneses (ACA) y Empresas Audiovisuales de Aragón (EA). Cada colectivo tiene su espacio y las respectivas juntas directivas actúan de forma desinteresada por el bien común. No obstante, me duele que en el sector haya gente que siga trabajando de manera individual. Hemos conseguido que las instituciones nos vean como interlocutores y nos tengan en cuenta, pero estamos en crisis y el dinero escasea. El objetivo debe ser que la financiación aumente y que los premios, como por ejemplo el Goya, ayuden a que la sociedad vea la calidad de nuestros proyectos y que merece la pena apoyarlos. Tenemos que exigir, pero también dar.

Acerca de Enrique Abenia Picazo

Colaborador/Redactor de Ocio Urbano Zaragoza en la sección de cine. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, se ha especializado en temas cinematográficos (críticas, artículos, entrevistas y cobertura de festivales). Escribe críticas de cine en 'Heraldo de Aragón', medio en el que colabora tras su experiencia de cinco años como redactor, y coordina la web y la revista digital de 'Cinemascomics.com'. También colabora en 'La culpa es del script' y en las secciones de cine de los programas radiofónicos de On the air Producciones.

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