Domingo , 24 junio 2018
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Corazones solidarios para los niños albinos de Tanzania

¿Quién no recuerda al famoso Copito de nieve? Único en su especie, fue admirado por el mundo entero por ser el primer – y único hasta la fecha – gorila albino. Claro que si Copito hubiese sido un niño en vez de un gorila y hubiera nacido en África, posiblemente su suerte hubiese sido otra bien distinta. El proyecto Corazones Albinos lucha por recaudar fondos para comunidades que poseen esta diferencia génetica.

Nacer albino en África parece imposible pero no lo es. En absoluto. El mayor número de ellos se localiza en Tanzania, donde se calcula que hay unos 150000. Lo que sí es, es una verdadera desgracia. Existen todo tipo de creencias sin ningún tipo de fundamento que aseguran que están malditos, traen mala suerte, son hijos del diablo, producen enfermedades con sólo tocarlos, o incluso, que en lugar de morirse se desvanecen. Por si esto no fuese poco, la brujería utiliza partes de su cuerpo para preparar todo tipo de brebajes supuestamente mágicos. Salvajadas mayúsculas que lamentablemente provocan que los albinos sean rechazados y perseguidos.

Pero este no es el único martirio que padecen por el simple hecho de que la naturaleza los hiciera diferentes. Su piel, sin melanina, es muy sensible a la radiación solar y sin medios como cremas, gafas solares o gorros que los protejan del sol, acaban muriendo de cáncer de piel en torno a los treinta años.

La negra realidad de estos niños albinos – paradojas de la vida – llegó hasta la periodista y fotógrafa zaragozana Ana Palacios cuando viajó hasta el Kabanga Center como voluntaria de la asociación AIPC Pandora. Este lugar, un centro situado al norte de Tanzania que reúne a unas 200 personas albinas y niños con todo tipo de minusvalías físicas, es un refugio para quien de no estar allí, difícilmente lograría sobrevivir.

A su regreso a Zaragoza Ana contó su experiencia a su amiga Paloma Calvo y mostró a través de sus extraordinarias fotografías lo que sus ojos habían visto. Paloma quedó impactada por aquellos niños, sus miradas, sus sonrisas… “Sentí un flechazo al ver las fotos de Ana. No me las podía quitar de la cabeza, especialmente la imagen de una niña llamada Yonge”, recuerda Paloma.

Fotografía de Ana Palacios en el Kabanga Centre

Un niño juega en el Kabanga Centre (Foto: Ana Palacios)

Ana explicó a Paloma que su primera necesidad era la de obtener cremas solares que les protegieran del Sol y Paloma y su hija tuvieron una idea: coser corazones de fieltro para recaudar fondos. Así nació Corazones Albinos: “Decidimos que fuera un corazón por ese flechazo que habíamos sentido al verlos y elegimos los colores blanco y rojo porque eran perfectos para simbolizar esa unión entre ellos y nosotros”.

Los corazones comenzaron a venderse en mercadillos y poco a poco la idea empezó a funcionar. Lograron establecer contacto con una farmacéutica española que se encontraba trabajando en África y le propusieron distribuir sus cremas solares en el Kabanga Center. Con los apoyos necesarios consiguieron que en noviembre del año pasado las cremas llegaran hasta la población albina de Tanzania para darles una mejor calidad de vida.

Paloma Calvo, de CorazonesAlbinos

Paloma Calvo, impulsora de Corazones Albinos

Pero esta iniciativa personal no se ha quedado ahí. Continúan su trabajo con mucho esfuerzo y sobre todo mucha pasión. Recientemente celebraron en el centro Joaquín Roncal una serie de actividades solidarias bajo el título Corazones Albinos: días con arte, destinadas a recaudar fondos para el nuevo proyecto de AIPC Pandora en el Kabanga Center. “Nuestro próximo reto es conseguir que los niños del centro puedan beber agua potable. Evitaría que los niños contrajeran muchas de las enfermedades que ahora padecen”, subraya Paloma Calvo artífice de Corazones Albinos.

Actividades con las que calculan haber vendido alrededor de 1000 corazones y en las que han contado con la colaboración desinteresada de Urban Knitting Zaragoza, Ana Palacios, Marta Aschenbecher, Aitana Muñoz, Bodegas Otto Betsué, la Bourbon Street Dixieland, Goloka creadores de imagen y más de 100 artistas coordinados por Susana Vacas. “Propuse a Paloma dar una orientación artística a Corazones Albinos y me puse en contacto con 100 artistas de todo el mundo para proponerles que participaran creando obras únicas con las que recaudar fondos. Todos dijeron que sí. Fue increíble” apunta la artista Susana Vacas.

Entre esos artistas estuvieron los aragoneses Jorge Gay, Pepe Cerdá, Pierre D. La o Ignacio Fortún y por supuesto, la propia Susana Vacas. “Mi intervención aquí ha sido la creación de este Cristal Albino. Representa mi visión del mundo albino. En él explico que son niños diferentes y por eso uno de ellos tiene un ojo tapado” Recordaba Susana durante la clausura de las actividades de Corazones Albinos: días con arte.

Aún es pronto para evaluar con cifras el resultado de Días con arte. Pero no necesitan números para afirmar que están muy satisfechos y profundamente agradecidos con todas las personas que han colaborado con ellos. “Me ha sorprendido la voluntariedad de la gente, sus ganas de ayudar y colaborar. Creo que en estos tiempos la gente necesita algo en lo que creer, saber que de alguna forma puede ayudar a cambiar el mundo”, apuntaba Paloma Calvo.

Susana Vacas junto a su intervención "Cristal albino"

Susana Vacas junto a su intervención “Cristal albino”

Si no han llegado a tiempo de colaborar comprando su corazón albino, no se preocupen. En no demasiado tiempo volverán a sorprendernos con algún otro tipo de iniciativa solidaria con la que conseguir que estos niños extraordinarios sonrían un día más.

 

Acerca de María Espinosa Esteban

María Espinosa Esteban. Colaboradora / Redactora de Ocio Urbano Zaragoza. Licenciada en comunicación audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Con experiencia en diferentes medios de comunicación ha trabajado como redactora en el diario Equipo, Radio Zaragoza (Cadena SER) y Localia Zaragoza.

2 comments on “Corazones solidarios para los niños albinos de Tanzania

  1. Pedro Royo on said:

    Estupendo artículo, María. Gracias por tu apoyo y colaboración. La causa lo merece sobradamente. Y muchas gracias también a todos los que colaboraron con su tiempo o su dinero con Corazones.

  2. Me encantó la exposición, el concierto de la Bourbon Dixieland, las rastas albinas de Goloka y vuestro “savoir faire”. ¡Aupa el Kabanga Center y enhorabuena!

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