Sábado , 20 enero 2018
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Juana Francés, cercana pero desconocida

Juana Francés en su estudio

Juana Francés en su estudio

Juana Francés (1924-1990), artista que se sintió emocionalmente unida a nuestra ciudad, fue una de las pintoras más interesantes de la segunda mitad del siglo XX en España. El lirismo contenido pero expresivo de sus primeras obras figurativas, la fuerza de las texturas en su etapa matérica y la gran calidad técnica que observamos en su obra, hacen de ella una artista de primera fila. Sin embargo, todavía hoy resulta poco conocida, por lo que en estas líneas queremos recordar su carrera y su obra.

Luchadora, comprometida y honesta, su visión de la vida y del arte queda reflejada en sus obras. Juana no puede ser encasillada dentro de un movimiento o un estilo, ya que su forma de concebir la pintura evolucionó a lo largo de toda su carrera artística.

Distinguimos en ella cuatro etapas, en las cuales experimentó con distintas técnicas y lenguajes. No obstante, la temática que aborda su obra se mantiene constante durante toda su trayectoria, siendo el ser humano el elemento central. Influenciada sin duda por el existencialismo de Sartre, reflexionando, como el resto de artistas que vivieron la Segunda Guerra Mundial (ella además la Guerra Civil Española), sobre el sentido y el lugar del ser humano en el mundo, y lo hace a través de la pintura, tratando de encontrar respuestas, o tal vez planteándose nuevas preguntas, y expresándose de manera distinta en las diferentes etapas de su obra.

Mujer con dos niños (1952)

Mujer con dos niños (1952)

Las pinturas de su primera etapa (1953-56) nos muestran personajes introvertidos, encerrados en su propia realidad, con un lenguaje situado entre el realismo mágico y el simbolismo.  Juana reflexiona sobre la dificultad en la comunicación, por lo que los personajes aparecen distantes, a menudo sin boca o con la boca tapada. Las formas geometrizadas, las expresiones ausentes y los colores apagados nos transmiten sensación de angustia y aislamiento.

En su segunda etapa (1956-63) abandona la representación figurativa y opta por la abstracción y el gestualismo. Esta forma de pintar le llevaría a colocar el lienzo en el suelo, dándole mayor libertad de movimiento, y permitiéndole utilizar técnicas como el goteo, el frotado o el rallado.

Sin título (1957)

Sin título (1957)

Es seguramente su momento de mayor experimentación técnica, evolucionando hacia la abstracción matérica, que consiste en crear distintas texturas por medio de la introducción de arenas y otros elementos, como materiales de desecho. El resultado son obras de gran fuerza expresiva, confusas pero tremendamente evocadoras.

En este periodo, durante unos meses de 1957, formó parte del grupo El Paso, junto con su marido Pablo Serrano, Antonio Saura, Manolo Millares y otros artistas. La falta de apoyo recibida por parte de los demás integrantes del grupo no hizo mella en Juana, quien siguió desarrollando su trabajo, explorando nuevas formas de expresión y evolucionando constantemente.

El hombre y la ciudad, nº 13 (1964)

El hombre y la ciudad, nº 13 (1964)

Entre 1963 y 1980, trató el tema de El hombre y la ciudad. Inspirada por el art brut de Dubuffet y otros artistas como  De Kooning, o Saura, crea obras en las que aparecen grotescas figuras humanas encerradas en ciudades laberínticas. El ser humano pierde sentido en un mundo en el que la tecnología lo invade todo, convirtiendo a las personas en máquinas alienadas. A menudo coloca las pinturas dentro de cajas, creando una sensación claustrofóbica, un aislamiento existencial del que el ser humano parece no poder escapar.

Cometa (1985)

Cometa (1985)

Tras esta etapa oscura, Juana y su pintura recuperan la alegría y el color en la que sería su última etapa artística, desde 1980 hasta su muerte en 1990. Vuelve al gestualismo de la etapa de la abstracción matérica, pero ahora predominan las formas circulares y los colores brillantes, que simulan cometas en el cielo o fondos submarinos. Siguió experimentando hasta el final de su carrera, utilizando técnicas de pintura al agua sobre papel.

Juana Francés, que se sentía unida a Zaragoza debido a su matrimonio con el escultor aragonés, decidió legar parte de su obra a la ciudad. Se conserva y expone en el IAACC, Museo Pablo Serrano (http://www.iaacc.es/), al que podéis acercaros para conocer el magnífico trabajo de Juana y dejaros transportar por sus pinturas.

Acerca de María B.Cortés

María Barriga Cortés. Colaboradora/Redactora en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y especializada en las áreas de Investigación y Educación en Museos mediante el estudio de masters. Especializada en cuestiones de género en el arte y la historia del arte y en el estudio del arte feminista.

One comment on “Juana Francés, cercana pero desconocida

  1. ana on said:

    que genial q nos cuentes de una forma amena nuestra historia ,la empleare paraenseñar arte en casa y disfrutar con tus articulos

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