Viernes , 19 abril 2019
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Por qué visitar en el Día del Padre la capilla de San José en la Basílica del Pilar

Hasta hace no muchos años el 19 de marzo era uno de los días que aparecía en rojo en nuestros calendarios y aunque ahora ya no sea un día festivo, sigue siendo el día en el que la Iglesia celebra la fiesta de San José, el esposo de la Virgen y el Padre Putativo de Jesús. Por cierto, que es en este denominación de San José como  padre putativo, donde encontramos el origen de Pepe como diminutivo de José. Al escribir el nombre de San José en los textos religiosos, se acostumbraba a añadir detrás del mismo el titulo de “pater putativis”, pero en lugar de escribirlo entero lo hacían de de forma abreviada, es decir que se escribían tras el nombre de José dos letras pe, originando así este diminutivo que tan familiar nos resulta a todos.

Basílica del Pilar El día de San José sigue siendo un día especial en muchas casas, en primer lugar porque es “el Día del Padre” y en segundo lugar por el gran numero de Josés, Josefas, Pepes y Pepas que ese día celebran su santo. Al hilo de esta fiesta,  vamos a aprovechar para acercarnos a conocer un poco mejor una de las doce capillas del edificio más representativo de Zaragoza, me estoy refiriendo como no podía ser de otra manera a la Basílica del Pilar y mas concretamente a su capilla dedicada a San José.

Entrando por la puerta baja, (la puerta por la que entra la inmensa mayoría de visitantes normalmente), la capilla de San José es la que encontramos en segundo lugar en el muro del templo que da a la plaza. Esta capilla, que hasta hace no mucho pasaba más desapercibida, en los últimos tiempos ha ganado en importancia, ya que tras su restauración empezó a utilizarse como capilla sacramental. Por ejemplo sera allí donde el próximo Jueves Santo quede instalado el tradicional “monumento”, es decir que se cubrirá el retablo con unos lienzos rojos y se adornara la capilla con profusión de velas y flores, ya que este lugar se reservará, tras la misa de Jueves Santo, las hostias con las que se comulgará al día siguiente en los oficios del Viernes Santo.

Capilla de San JoséEn el pasado, las familias nobiliarias o simplemente adineradas compraban capillas en el interior de las iglesias para después utilizarlas como panteones familiares. Durante muchos siglos la posesión de una capilla funeraria en una iglesia por parte de una familia, era un símbolo más de ostentación de poder de esa familia, como lo podía ser tener un gran palacio o varios coches de caballos. En el caso concreto que ahora nos ocupa, la capilla de San José en la nueva basílica del Pilar, fueron los Condes de Morata, es decir la familia Villaverde (antecesores del yerno del dictador Franco) los propietarios y responsables de esta capilla, lo que explica que sea su escudo el que corona el arco que da acceso a la capilla.

Vara de San JoséCualquiera que se acerque por primera vez a la capilla, enseguida observara que el motivo principal de la decoración de ésta, consiste en un retablo de mazonería barroca, al que luego se le añadieron nuevos detalles en la época neoclásica. En su centro se observa un gran lienzo, donde podemos ver una escena de la vida cotidiana de la Sagrada Familia; y para que no quedara lugar a dudas de quien ostentaba el cargo de titular de la capilla, el retablo se corona con los símbolos iconográficos propios de San José, la vara florida y la sierra de carpintero .

Puede que en ese primer vistazo al conjunto, después de observar el retablo nos fijemos en un detalle de la capilla que a priori podría pasar desapercibido para cualquier visitante. Sin embargo, no pasa para muchos fieles que en sus continuas visitas al templo se acercan hasta este rincón de la capilla de San José para poder tocarlo: un curioso marco de madera dorada que protege un grabado del siglo XVIII, en señal de devoción al patriarca de la familia de Nazaret y que ha hecho que la parte inferior del marco haya perdido su patina dorado debido al  roce continuado de manos y manos. Se trata de un grabado que se supone que reproduce al detalle, la mítica vara que San José utilizaba para apoyarse. El grabado data de 1.720 y lo hizo en la ciudad de Roma, Nicolas Grimaldi. Gracias al   breve texto situado a los pies del grabado, podemos seguir el periplo que según la tradición vivió esta reliquia. Desde Palestina se supone que llegó hasta Inglaterra de manos de San José de Arimatea y de allí viajó hasta Italia donde se conservaba en el momento en que se realizo el grabado.

Valga este ejemplo de la capilla de San José y de su  peculiar grabado, como muestra de que hasta en el Pilar, lugar que todos los zaragozanos hemos visitado una infinidad de veces, podemos encontrar nuevos detalles y conocer nuevas historias, si en nuestras visitas a la basílica abrimos bien los ojos y nos dejamos llevar por el arte y la historia que impregna todos y cada uno de los rincones del  mítico edificio basilical.

Grabado de la Vara de San José

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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