Lunes , 22 enero 2018
Noticias Destacadas

Francisco Pradilla, pintor aragonés de primera fila

MiniaturaFranciso Pradilla Ortiz, nacido en Villanueva de Gállego en 1848, sentó las bases de su estilo pictórico como aprendiz en Zaragoza; ciudad desde la que partió para acometer diversos puestos relevantes en el mundo de la cultura no siempre de forma afortunada. A la vez que realizaba un amplio catálogo de oleos y acuarelas, que lo situan entre los pintores más importantes de España. Una visita al Museo de Zaragoza, nos acerca a esta figura relevante de la pintura a través del descubrimiento de las obras del autor que en este magnífico museo se exponen.

Como muchos de sus artistas coetáneos, Francisco Pradilla sufrió altibajos a lo largo de su vida, cambiando de lugar de residencia en varias ocasiones y desempeñando ocupaciones que no siempre fueron de su agrado. A los 11 años ya residía en Zaragoza, donde fue aprendiz en un taller y después alumno de la Escuela de Bellas Artes de San Luis. De allí, se traslada a Madrid, donde continúa su labor pictórica antes de ir a Roma. Allí terminaría por convertirse en director de la Academia de España. Tanto este cargo como el que desempeñaría más tarde en su vuelta a España, director del Museo del Prado, resultaron a la larga infructuosos y desagradables para él. Un hombre alejado de la vocación museística y más centrado en la ejecución de sus porpias obras, que era lo que en realidad le había comportado el bienestar y la fama. A partir de este punto, Pradilla trabaja en su taller madrileño hasta su muerte en 1.921.

Caballo árabe del conde Bobrinski

Caballo árabe del conde Bobrinski.

Autor de temática muy variada, entre las que se incluye la historia, retratos, pintura decorativa… quizá destaque por el paisaje, en el que se presenta como sucesor de Carlos de Haes. Su estilo tardorromántico, combina con una extraordinaria calidad  que deriva de su sólida formación técnica adquirida en Zaragoza en sus primeros años, y por la que fue admirado en su época. El resultado estético de sus pinturas es similar al de un boceto, de pincelada suelta, corta y gruesa, normalmente unida a una paleta sobria de colores.

 

Varias son las obras destacables del autor que encontramos en el Museo de Zaragoza. En primer lugar, su Autorretrato (1887), donde la figura del autor mira directamente al espectador,  vestido como pintor y sujetando los utensilios propios de su labor. Emplea en esta obra una gama atemperada de colores tierra, introduciendo en su procedimiento pictórico los nuevos materiales de la época, en este caso, colores a base de resina de producción industrial. Y es que no solo la estética va evolucionando con el paso del tiempo, las técnicas también varian paulatinamente con la introducción de nuevos materiales para las bellas artes desarrollados a raíz de la industrialización de los procesos y fábricas.

Autorretrato

Autorretrato.

Por su gran tamaño y gran presencia, destacan los retratos de Don Mariano Royo Urieta (1.905), y su esposa Doña Pilar Villanova y Pereña de Royo  (1.914).  Realizados a partir de fotografías, predominan en estos óleos los coloridos brillantes, empleados de forma magistral en el desarrollo de las diferentes telas de los ropajes de los personajes, rozando el hiperrealismo, y que contrasta con las pinceladas sueltas del fondo de las composiciones. Se trata de retratos que nada tienen que envidiar a la tipología de retrato oficial, medio de ensalzar la importancia del personaje como ingeniero del Canal Imperial y fundador de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza.  En el retrato de la esposa, se aleja más del retrato de aparato para introducir el matiz psicológico que describe una mujer elegante y fuerte, que mira de forma directa al espectador.

 

Retratos del matrimonio Royo
Retratos del matrimonio Royo.

 

Dentro del género de pintura de historia, encontramos una de las variaciones del tema de Doña Juana la Loca recluida en Tordesillas (1.907), obra oscura de gran tamaño, en cuyo punto de luz se aprecia la figura de Doña Juana, de mirada ausente, y cuyos ropajes y especialmente el tocado, llaman la antención (como en el caso de los retratos anteriores) por su belleza y desarrollo técnico; demostrando la minuciosidad que Pradilla dedicaba en la realización de sus obras a todos los detalles. Este tema fue muy recurrente en la obra del autor, de hecho, una obra dedicada a la figura de Doña Juana consiguió la medalla de honor de la Exposición Nacional de 1.878.

Todas las obras del autor que podemos ver en el recorrido del museo, demuestran la gran calidad técnica y estética de Pradilla, la facilidad de dibujo y diseño que poseía  para marcar los contornos y definir los volúmenes con puntos de luz, la pincelada gruesa y suelta que confería a sus obras el aspecto abocetado… Se trata por tanto de un artista que merece ser visitado, en cuyas obras puede el espectador detenerse para apreciar los tonos, pinceladas, y la minuciosidad de detalle que uno no espera encontrar junto a la técnica de pincelada suelta y aparentemente descuidada del autor.

 

 

 

Acerca de Patricia Alvarez Zamora

Patricia Álvarez Zamora. Colaboradora/Redactora de Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense y diplomada en Restauración, especialidad en Pintura. Máster en educación para el profesorado. Con diez años de experiencia en el ámbito de la Restauración, varios trabajos realizados en el Museo Nacional Centro de Arte de Reina Sofía y en la Catedral de Tarazona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Scroll To Top