Jueves , 20 junio 2019
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Un curioso Belén en el retablo mayor de La Seo, con tres Reyes Magos blancos y un niño Jesús que señala a un rey de Aragón

En estas fechas de luces, adornos y comilonas, no puede faltar en nuestras casas el tradicional Belén. Belenes los hay de mil tipos y materiales, pero todos tienen unas características comunes, por lo que cualquiera de nosotros tenemos claro cuales son las figuras que nunca pueden faltar en ningún Belén que se precie, así como el sitio en el que éstas deben  colocarse, motivo por el que cualquier modificación que se pretenda introducir en “el nacimiento” enseguida se encuentra con el rechazo de la gran mayoría, tal como se ha podido comprobar  este año a raíz de que Benedicto VXI afirmara en su libro que no había “base histórica” para mantener la presencia del buey y la mula en el portal de Belén.  Sinceramente, estuvieran o no en el portal estos animales de labor, lo que está claro es que después de siglos y siglos de tradición belenística se han ganado sin ningun  lugar a dudas su puesto en todos nuestros belenes, aunque eso ya es una decision particular de cada uno….

Aprovechando este clima navideño, vamos a intentar conocer la historia que hay detrás de una de las escenas navideñas de más valor histórico y artístico de nuestra ciudad, me estoy refiriendo a la escena central del gran retablo mayor de la catedral del Salvador, más conocida en nuestra ciudad como La Seo; nombre con el que por cierto se designaba en Aragón a todas las catedrales, ya que una catedral no es más que una iglesia en la que tiene su sede un obispo, de ahí el nombre.

Al estar la catedral cesaraugustana bajo la advocación del Salvador, cuando el arzobispo Dalmau de Mur en el siglo XV decidió levantar un gran retablo, eligió tres importantes escenas de la vida de Jesús para representar en el mismo: la Ascensión a la izquierda, la Adoración de los Reyes Magos en el centro y la Transfiguración en la derecha. A la muerte de Dalmau de Mur, fue Juan de Aragón hijo ilegitimo del rey Juan , quien lo sucedió  al frente de la sede zaragozana. Bajo el mandato de este último se modificó el retablo, sustituyendo estas tres escenas talladas en madera por otras tres talladas en alabastro, corría por aquel entonces el año 1467.

Ahora que ya conocemos un poco el contexto en el que se talló el retablo podemos  centrarnos  exclusivamente en su gran escena central, ya que por su temática navideña y por su curiosa historia, bien lo merece. A priori puede parecer una típica escena navideña:   un portal coronado con una estrella, la Sagrada Familia con la mula y el buey en su interior, los reyes magos llegando y unos pastores con sus ovejas que completan el conjunto; pero si nos fijamos con más detenimiento podemos encontrar varias curiosidades.


En primer lugar podemos caer en la cuenta de que no hay ningún rey de raza negra, es decir que Baltasar  en este caso es tan blanco como Melchor y Gaspar, y es que aunque la tradición de que Baltasar era negro es realmente antigua (ya en el siglo VI encontramos referencias a ella en las obras de Beda el Venerable), no es hasta el siglo XVI cuando se popularizó totalmente la presencia de un rey negro en las representaciones que se hacían de la escena de la Epifanía.

Pero lo que verdaderamente llama la atención es la actitud del protagonista de la escena.  El Niño Jesús del retablo lleva en una mano el regalo que el rey Melchor acaba de entregarle, mientras con la otra mano lo señala, como animando al espectador a que se fije en ese detalle. Lo que el niño lleva en su mano  no es otra cosa que un  ”juanín” es decir un ducado de oro del rey Juan II de Aragón,  padre del arzobispo y del que luego será Fernando II  de Aragón conocido por todos como Fernando el Católico. Lo más llamativo es que no se trata de un detalle más tallado por las manos del maestro escultor, sino de una moneda real, moneda que en el momento en que se colocó en el retablo estaba en curso legal.

El hecho de que el niño Jesús llevara en sus manos una moneda con la efigie del rey Juan II de Aragón era un extraordinario acto propagandístico tanto para la dinastía Trastámara,  como para el propio arzobispo, que como ya sabemos era miembro ilegítimo de la casa real aragonesa… En otro momento profundizaremos un  poco más en la figura de Juan II, uno de los protagonistas de la televisiva serie “Isabel”.

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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