Martes , 21 noviembre 2017
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La Plaza de España de Zaragoza, un reflejo de la Historia Contemporánea

En contra de lo que les pueda parecer a algunos, tanto  la elección de los nombres de los espacios públicos como  su decoración, no responden solamente a cuestiones estéticas o  urbanísticas. Si miramos en la historia vemos como tras estas elecciones hay casi siempre un trasfondo ideológico, y más aún cuando se trata de espacios emblemáticos. Éste es el caso de la zaragozana Plaza de España. En la actualidad, se trata de un enclave estratégico, tanto por su situación geográfica, clave para conectar los distintos barrios con el casco antiguo, como por ser un punto de referencia obligada en el ámbito político y económico de la ciudad, al situarse en ella la Diputación Provincial y la sede del Banco de España.

El espacio que ocupa la plaza  ha sido desde la fundación de la ciudad un lugar de paso obligado. No en vano, en época romana en este lugar se situaba la Puerta Cinegia, una de las cuatro puertas que tenía la muralla de Cesaraugusta. Cuenta la tradición cristiana que por esa puerta se sacó de la ciudad a los primeros zaragozanos convertidos al cristianismo y que allí mismo se les dio martirio. Al ser el lugar de martirio de las Santas Masas, que es como se conoce en Zaragoza a estos mártires, para la iglesia zaragozana se convirtió en un lugar de culto. En la Edad Media se situó en sus inmediaciones un convento franciscano, por lo que la plaza empezó a denominarse plaza de San Francisco. Posteriormente, ya en el siglo XV y en recuerdo de los mártires cesaraugustanos se situó  en el centro de la plaza un templete con una cruz en su interior, conocido como la Cruz del Coso, dejando así patente la importancia religiosa del lugar.

Será a partir de inicios del ajetreado siglo XIX, cuando la que hoy conocemos como Plaza de España, se convertirá en campo de batalla de esa silenciosa lucha por la “conquista ideológica” del centro neurálgico de Zaragoza. Durante los sitios los bombardeos napoleónicos destruyeron la Cruz del Coso, así como la mayoría de edificios que la rodeaban: el hospital, el convento, etc. Durante el reinado de Fernando VII, que destacó por su absolutismo y su inmovilismo, se dio a la plaza el nombre de Real Plaza de San Fernando con el claro fin de ensalzar la figura del rey  y además en 1826 se  levantó una nueva Cruz que sustituyera a la desaparecida en la guerra, para mantener así el “halo sagrado” del lugar.

Pero con la muerte del rey y el ascenso al trono de su hija Isabel, los liberales ahora en el poder, aprovecharon para dar a la plaza una nueva connotación ideológica más afín a su ideario, por lo que en 1833 mandaron levantar en el centro de la misma una fuente coronada con una estatua de Neptuno, el dios romano de las aguas. En la fuente se colocó con una inscripción en honor a la pequeña Isabel II, motivo por el que los zaragozanos la llamaron siempre  la “Fuente de la Princesa”. Un par de años después la Cruz del Coso fue finalmente desmontada, la derrota del absolutismo y con él la de una parte de la iglesia, se hacía patente en la plaza.

Tras diversos vaivenes políticos, en 1876 se promulga una nueva constitución que va a regir durante todo el periodo de la Restauración, por lo que en honor al nuevo monarca Alfonso XII y al nuevo texto constitucional, la plaza pasa a denominarse Plaza de la Constitución. La Restauración trae consigo un sistema político viciado por el fraude electoral y de un talante más conservador, y este cambio de sistema vuelve a tener su reflejo en la fisonomía de la plaza. Entre 1899 y 1904 se levantó el monumento que hoy día seguimos viendo en el centro de la plaza, y para que nada le hiciera sombra en 1902 se desmontó la Fuente de la Princesa. Con el nuevo monumento, obra de Ricardo Magdalena y Agustín Querol, llamado Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria, se volvía a imponer lo religioso sobre lo pagano, pero además  se daba un nuevo matiz, se unía en un mismo todos los conceptos de religión y patria.

Por último, y como no podía ser de otra manera, en 1937, es decir, en plena Guerra Civil la plaza pasa a denominarse Plaza de España, manteniendo eso sí, en su centro el monumento, ya que por lo que representa, mártires de la religión y de la patria, venía como “anillo al dedo” como emblema de su ideología nacional-católica.

Tras este breve análisis de las transformaciones que ha sufrido la plaza en los últimos dos siglos,  comprobamos que simplemente son un mero reflejo de los cambios políticos e ideológicos que ha sufrido nuestro país en ese mismo periodo.

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

One comment on “La Plaza de España de Zaragoza, un reflejo de la Historia Contemporánea

  1. Rodario Romano on said:

    Muy interesante este articulo. Concretamente me lo envio una amiga ,a la cual le pedi informacion sobre la fuente de la plaza de España, ya que actualmente esta ubicada una parada de bus, y yo concretamentr siempre que bajo en ella y paso por la fuente me empiezo a encontrar mal, con nauseas y mareos. Solamente en el intervalo de la fuente. Ahora comprendo porque, ya que alli hubo muerte y sufrimiento.

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