Domingo , 22 septiembre 2019
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Zaragoza, Arte y Mussolini

A raíz de la polémica que ha despertado la iniciativa del ayuntamiento de cambiar de ubicación la estatua de Augusto, hasta ahora situada junto a los restos de las murallas romanas, muchos zaragozanos han conocido mejor la historia de la misma. Se trata de una copia en bronce del Augusto de Prima Porta, una escultura de mármol que decoraba la villa de recreo de Livia, la esposa de Augusto y que se encontró en el siglo XIX en una excavación arqueológica realizada cerca de la ciudad de Roma, en el paraje conocido como Prima Porta, de ahí el sobrenombre de la escultura.

Fue en el año 1940 cuando la estatua llegó a nuestra ciudad, era un regalo del dictador italiano Benito Mussolini a la ciudad de Zaragoza para conmemorar la fundación de la misma alrededor del año 15 a.C, por parte de legionarios de Augusto, más concretamente por miembros de las legiones III Macedónica, VI Victrix y X Gemina. Este regalo no fue exclusivo ya que otras ciudades españolas cuyo origen también se remontaba a la época de Augusto, como por ejemplo Mérida, recibieron sendas esculturas del emperador.

El regalo tenía una profunda carga simbólica y propagandista para el dictador italiano. A inicios de los 40 cuando la estatua llegó a Zaragoza, el fascismo italiano se encontraba en su mejor momento y su líder se consideraba heredero legítimo y directo del imperio romano, hasta el punto que igual que los grandes emperadores Augusto o Trajano, quiso tener en el mítico foro de la capital del imperio, un gran espacio para ensalzar su figura y poder realizar en él grandes paradas militares en su honor, por lo que optó por abrir una gran vía entre los restos del Foro de Roma, provocando así un daño irrecuperable en el conjunto arqueológico. Desde este punto de vista, la presencia de esculturas de Augusto fuera de las fronteras italianas era para Mussolini un modo de reafirmarse como potencia y de recordar al mundo, que la Roma de la que él era heredero había sido había en un periodo de la historia la primera potencia del mundo conocido.

Pero la estatua de Augusto no es el único “recuerdo” que de la Italia fascista tiene nuestra ciudad. También en la primera mitad de la década de los 40 del siglo pasado se inició a orillas del Canal, en el zaragozano barrio de Torrero, un gran templo encargado directamente por Mussolini para servir como mausoleo para los restos de los italianos muertos en la Guerra Civil que asoló nuestro país entre 1936 y 1939. Para entender por qué se eligió la ciudad de Zaragoza para la ubicación de este Mausoleo, podemos acudir al libro “CREDERE, OBBEDIRE,COMBATTERE, fascistas italianos en la guerra civil española”, en el que su autor Dimas Vaquero recoge unas declaraciones del señor Lecquio, (abuelo del Lecquio que todos conocemos por las revistas del corazón) que en aquel momento ejercía de embajador de la Italia fascista en Madrid. En ellas explica como en esta elección se tuvieron en cuenta principalmente dos factores, por un lado el ya conocido origen romano de nuestra ciudad y por el otro su gran carga simbólica para la “nueva España” gracias a albergar entre sus muros el gran templo de la “Raza” (referencia clara al templo del Pilar, ya que como todos sabemos la Virgen del Pilar fue utilizada ideológicamente por el bando sublevado desde el inicio de la contienda).

El gobierno italiano encargó el proyecto a Víctor Eusa Rázquin, un arquitecto pamplonés afín al régimen y de ideología Carlista. Éste supo conjugar en su trabajo zaragozano algunas de las principales características de la arquitectura fascista, como la grandiosidad de los espacios y la sobriedad de la decoración. La gran torre situada a los pies del templo, da al conjunto un aire de fortaleza muy idóneo por la naturaleza del mismo y cumple además la función de osario para los restos de más de 2000 italianos, entre ellos, ironías de la historia, una 20 de Brigadistas Internacionales italianos llegados a nuestro pais precisamente para defender la republica que sus compatriotas estaban ayudando a derribar.

Esta es la historia fundacional del templo de San Antonio de los italianos, como muchos zaragozanos lo conocen, pero la iglesia de San Antonio es mucho más que una reminiscencia de dictaduras pretéritas. Este templo dedicado al santo portugués, ya que San Antonio de Padua, no era natural de esta ciudad italiana sino de Lisboa; es para muchos zaragozanos un referente devocional, algo que se puede comprobar en la gran cantidad de bodas que se celebran allí, o mejor aún cada 13 de junio, cuando la iglesia a pesar de su tamaño se queda pequeña para albergar a todos los que se acercan a ver la entrañable talla del santo casamentero que tallara el escultor valenciano Juan Bautista Porcal.

Acerca de Ángel Luis Ibarzo Aldea

Ángel Luis Ibarzo Aldea. Colaborador/Redactor en Ocio Urbano Zaragoza en la sección de Historia de Zaragoza. Licenciado en Historia en la Universidad de Zaragoza, con Máster en Historia Contemporánea. Cuatro años de experiencia en el sector turístico, siendo guía del Castillo de Mesones de Isuela. angelluisibarzo@ociourbanozaragoza.es

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